lunes, 20 de abril de 2015

ESTIMULACIÓN LECTORA



  La lectura es vital para el desarrollo del ser humano, por eso es tan importante que el niño adquiera un hábito lector lo más precozmente posible.

 Cuando aún no ha aprendido a leer, el bebé ya puede manipular objetos que le vendrán bien para conseguir mejor motricidad en sus manos. Todo lo que cogen se lo llevan a la boca,  por eso es conveniente para empezar a estimularles con la lectura acercarles libros de goma o de cualquier otro material no tóxico para su posterior contacto con la boca. Así, el bebé empezará a familiarizarse con ellos. Más tarde, se irá aumentando el nivel de los libros, que irán desde la visualización de imágenes hasta la lectura de las primeras palabras y así sucesivamente hasta llegar al texto.

 Es importante que los niños tengan una biblioteca en casa desde muy pequeños, con revistas y libros que les resulten atractivos y que siempre elijan ellos por iniciativa propia. El ejemplo de los padres será primordial a la hora de que un niño se sienta motivado para iniciarse en la lectura, por eso, debemos ser conscientes de que el hecho de que nuestros hijos nos vean con un libro, o cualquier material de prensa entre las manos va más allá de lo que en principio parecía una mera observación, pues ellos ven en nosotros el reflejo de lo que algún día pueden llegar a ser; este hecho puede ser inconsciente o consciente, pero es un hecho la tendencia infantil a un modelo de referencia.

  La buena adquisición del hábito lector supone reducir el riesgo de alteraciones con la escritura, el cálculo, los problemas matemáticos  y el resto de áreas o asignaturas, especialmente en los primeros ciclos educativos. Si el niño no tiene una buena base en los primeros años, arrastrará el problema a lo largo de la edad escolar.

  Por lo tanto, es fundamental la estimulación lectora en los primeros años del niño y transmitirlo con el ejemplo, un buen comienzo para conseguirlo.

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